Durante años, el marketing giró en torno al producto. Luego, dimos un paso más allá y nos enfocamos en el consumidor. Pero hoy eso ya no basta. En un mundo infoxicado y emocionalmente saturado, las marcas que quieran conectar de verdad deben evolucionar hacia un enfoque más valiente, más profundo y, sobre todo, más humano.
El recorrido: del producto al individuo
Primero vino el marketing centrado en el producto: “esto es lo que vendemos, esto es lo que hace”. Después, llegó la era consumer-centric: escuchamos al consumidor, segmentamos audiencias, personalizamos campañas. ¿Mejor? Sí. ¿Suficiente? Ya no.
Hoy, los consumidores estamos cansados. Cansados de anuncios genéricos, de mensajes vacíos, de interacciones forzadas. Ronan Massez, experto de ISDI y especialista en marketing, lo explica con claridad: ya no basta con ser “consumer-centric”, hay que ser human-centric.
¿Qué significa human-centric marketing?
Significa entender que las personas no son sólo consumidores, son individuos. Con emociones, valores, contradicciones y un contexto social que cambia a toda velocidad.
Estas son las claves del marketing centrado en las personas:
- Va más allá del producto. El valor no está sólo en lo que vendes, sino en el impacto que generas.
- Escucha de verdad. No se trata de segmentar, sino de comprender. Escuchar activamente, responder con empatía.
- Busca interacciones significativas. Conversaciones, no conversiones.
- Personaliza con propósito. Usa IA, sí. Pero como copiloto, no como piloto automático. La creatividad sigue siendo humana.
- Pasa del omnicanal a la opticanalidad. No estés en todos lados. Está donde importas. En el momento justo, en el canal correcto.
- Diseña experiencias coherentes. Desde el primer clic hasta el post-venta. Porque un error puede costarte la relación.
- Sé responsable. Las marcas con propósito no solo venden, transforman. Y eso empieza por dentro: cultura, liderazgo, equipos.
IA al servicio de lo humano: no automatices, potencia
Puedes usar la Inteligencia Artificial (IA) como una herramienta para elevar el marketing human-centric, no para sustituirlo. Ronan Massez lo deja claro: el reto no es automatizarlo todo, sino usar la tecnología para crear las mejores experiencias posibles. IA como copiloto, no como reemplazo.
¿Cómo se aplica la IA a este nuevo marketing?
- Hiperpersonalización real. IA permite entender profundamente los comportamientos, emociones y recorridos individuales de los clientes. No se trata de segmentar audiencias, sino de diseñar experiencias únicas para cada persona.
- Contenido y experiencias personalizadas. Desde mensajes de marca hasta interacciones físicas en tienda, la IA permite adaptar cada punto de contacto al contexto y las expectativas del individuo.
- Comprensión total del customer journey. Gracias a la IA, podemos detectar los momentos clave —en el mundo físico y digital— para intervenir de forma útil y relevante. La experiencia ya no es lineal, es phygital y dinámica.
- Eficiencia aumentada, no deshumanizada. Tal como hace Microsoft al nombrar su IA “Copilot”, el objetivo es claro: liberar tiempo y esfuerzo humano para que los equipos de marketing se enfoquen en lo estratégico, lo creativo y lo emocional.
- Datos que sirven para servir. La IA permite procesar y entender grandes volúmenes de datos para ofrecer un servicio más personalizado, más empático, más útil. Eso es, en esencia, lo que busca el human-centric marketing.
¿El riesgo? La desensibilización. Automatizar sin alma. Perder el toque humano. Y eso, en marketing, es la muerte. Por eso, incluso con la IA más avanzada, el centro siempre debe ser la persona
¿Por qué esto importa más que nunca?
Porque el marketing de siempre ya no funciona. Porque las audiencias son más exigentes, más escépticas y más conscientes. Y porque las marcas que no se humanicen, simplemente desaparecerán del mapa.
Como dijo Ronan: “No es el marketing el que está cambiando, es la sociedad, es el consumidor”
Puedes ver la entrevista completa aquí: